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EL FENÓMENO DE LOS SURFISTAS DEL EISBACH

Desde hace ya más de 30 años, surfistas urbanos cabalgan la ola del Eisbach

Los muniqueses están acostumbrados a verlos: ciclistas medio desnudos que pedalean por Leopoldstraße con una tabla de surf bajo el brazo. En cambio, su visión resulta no pocas veces chocante para los turistas o los recién llegados a la ciudad. "¿Por qué este tío tiene pinta de ir a zambullirse ahora mismo en las olas?", es la pregunta que parece leerse en sus caras. Para la gente local, la respuesta es fácil: ¡Ya está aquí otra vez la temporada de verano del Eisbach! Algo que confirman también las aglomeraciones diarias en el puente bajo el que fluye el Eisbach, junto a los límites del Englischer Garten (jardín inglés). Gracias a una rampa de cemento se ha formado ahí (sin pretenderlo) una ola estacionaria que alcanza el metro de altura. No es de extrañar que todos los surfistas se arrojen a ella entusiasmados. Pero, ¿cómo se ha llegado a esto?

 

El fenómeno de los surfistas urbanos de Múnich no es nuevo. Osados surfistas se lanzaban ya a mediados de los años 70 a las gélidas olas del Eisbach. Los primeros intentos de hacer surf en un río se remontan más atrás aún en el tiempo. En aquel entonces, en Baviera se denominaba a esta práctica "Brettlrutschn", y consistía en atar una cuerda a una rama o a un puente, por ejemplo, a la orilla de un río de fuerte corriente. Después, uno se sujetaba a una tabla fijada a la cuerda y hacía surf contra la corriente.

 

Probablemente fuera Arthur Pauli el primero en hacer surf en los ríos de Baviera allá por los años 60, y quien diera un gran paso para acercar el "Brettlrutschn" a lo que es el deporte de hoy en día. Él prefería sujetar con las manos la cuerda que estaba amarrada a la orilla, de tal manera que podía volver a subirse a la ola cuando ésta dejaba de sustentar su tabla: había nacido el surf de río, si se quiere llamar así. Si bien los primeros "locos" se lanzaban a las olas del Eisbach con el método de la cuerda, los surfistas de hoy en día se yerguen totalmente libres sobre sus tablas.

 

La ola del Eisbach atrae a todo el mundo

 

Una vista impresionante que atrae, sobre todo en días soleados, a todo tipo de espectadores. Hasta la flor y nata del surf internacional conoce la ola del Eisbach: figuras como Kelly Slater, Gerry Lopez, Shaun Thompson, Ross Clarke-Jones, Marlon Lipke y muchos otros han estado ya allí. El director de cine Bjoern Richie Lob filmó incluso una película, titulada Keep Surfing, sobre los surfistas fluviales de Múnich, que obtuvo en 2010 el premio del público en el Festival Internacional de Cine de Varsovia. Probablemente, su enorme fama y popularidad han contribuido en gran medida a que la ola del Eisbach, tras innumerables discusiones y prohibiciones por parte de las autoridades, se haya convertido hoy oficialmente en un lugar de moda en el que los surfistas pueden practicar su deporte de forma legal.

 

Un placer para los expertos

 

¡Y vaya si lo aprovechan! A la enfurecida ola se lanzan los surfistas durante todo el año, en verano en pantalones cortos y en invierno, con traje de neopreno. Incluso por la noche hay siempre un par de valientes. Pero sólo se aconseja para surfistas experimentados. Y es que al contrario que la más bien dócil "Floßlände" de Thalkirchen en Múnich, el pavimento de la ola del Eisbach es peligroso. Si uno se cae al agua tras cabalgar la ola, debe permanecer pegado a la superficie y no sumergirse. El motivo es que más abajo acechan pilas de piedras que han provocado ya lesiones graves.

 

Quien no se sienta realmente seguro sobre la tabla, mejor debería conformarse con observar a los expertos desde la orilla. Un pequeño consuelo: aquí uno puede acercarse a los surfistas más que en ningún otro lugar del mundo, y sin tener que acabar empapado por completo.